Seducción

Consiéntete con un buen masaje…


Si sientes que estás cayendo en la rutina, y que a tu vida íntima le hace falta una chispa, algo nuevo que te ayude a lograr que el ambiente se encienda de nuevo y que crezcan las ganas entre tú y tu pareja, ¿por qué no intentar con un masaje como parte del juego previo?…

Y para que todo salga perfecto vamos a ir paso por paso:

  1. Los preparativos: encárgate de la ambientación del lugar, busca una luz tenue (ya sea que regules tus focos o lámparas, o hagas uso de cortinas o velas), pon música relajante, velas aromáticas o inciensos. Haz que todos los sentidos disfruten la experiencia. 
  2. Antes de comenzar: pídele que se quede en ropa interior cómoda, ten listos aceites con aromas sutiles, si vas a hacerlo sobre la cama y quieres evitar que las sábanas se llenen de grasa, lo mejor será que coloques algunas toallas que sean agradables al tacto.
  3. El masaje: comienza por verter un poco del aceite en tus manos (nunca sobre su cuerpo), frótalo y lleva tus manos hasta su cuerpo. Ella debe estar boca abajo, lo más cómoda posible, tú colócate a su lado y comienza, puedes comenzar por la cabeza hacia abajo o viceversa, sólo procura llevar un orden y no saltar de aquí para allá.
  4. ¿Cómo tocarla?: sabemos que no eres un profesional, deja que tu instinto te guíe, no seas muy brusco, recuerda que estás tratando de que se relaje, que libere tensiones y alivie los dolores. Haz lo que te gustaría que te hicieran, disfrútalo y concéntrate en la respiración y expresiones de tu pareja, así sabrás si le está gustando; también puedes pedirle que si algo no le gusta o la lastimas, te lo diga, poco a poco irás conociéndola.
  5. Del otro lado: después de que hayas terminado (recuerda no apresurarte, tú también debes disfrutarlo) pídele que se dé la vuelta y haz lo mismo, vuelve a recorrer su cabeza, cuello, hombros, piernas y pies. Cuando pases por sus nalgas, senos y zona genital, procura que el movimiento sea lento y dulce, sólo con el fin de relajarla, no de excitarla.
  6. Final feliz: ahora que tu pareja está completamente relajada, feliz y sin tensiones, ofrécele una copa y déjense llevar, seguramente tendrán ganas de seguir con el romanticismo y entregarse al momento.

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Recuerda que la variedad es la clave: un día ella a ti y otro tú a ella, o los dos el mismo día. Quizás no debe ser de cuerpo completo, si te duele un poco el cuello o los hombros, puedes pedirle a tu pareja que te de un masaje y dejar que te seduzca poco a poco; o si ella está cansada de usar tacones todo el día, ofrécete a masajear sus pies y sube por sus piernas para hacer un poco más.

El recorrer sus cuerpos los ayudará a conocerse mejor y aumentará la complicidad.

Fuente: Redacción


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