Relaciones

¿Estás atrapado en una relación dependiente?


A veces no nos damos cuenta de que las cosas van mal, no sabemos ni en qué momento acabamos en medio de una relación dependiente. Sin darnos cuenta, nuestra pareja -o nosotros- nos convertimos en las personas más absorbentes y dependientes, hasta llegar al punto de sentir que no podemos ni respirar.

¿Hasta qué punto son normales las llamadas, los celos y las discusiones? Aunque todas las personas y cada relación son diferentes, lo cierto es que existen ciertos límites para mantener una relación estable –y tu salud mental en óptimas condiciones-. Pon atención, si tu pareja o tú están tomando alguno o todos los comportamientos que vamos a enlistar, es hora de tomar cartas en el asunto:

  1. Dramas todo el tiempo y por cualquier cosa
    Cualquier cosa, cualquiera, puede ser motivo de discusión: si no le enviaste un mensaje de buenas noches o si no le contaste que tuviste algo que hacer antes de ir a casa y pareciera que es el fin del mundo, si te dice que no hay confianza o no le quieres y que no la haces parte de tu vida…En una relación sana: Antes de llegar a la discusión, busca que hablen las cosas y, lo más importante, nunca habrá dramas por cosas insignificantes.
  2. No hacen nada solos
    Las parejas absorbentes creen que es un deber verlas a diario –o cada fin de semana, o los días que sea, según su rutina-, no entienden que a veces necesitas una “noche de individualidad“, ni desea tampoco pasar tiempo a solas con sus amigos o familia. Se autoinvita a todos tus eventos y salidas, y quiere –te obliga a- que le acompañes a todos lados. Se empieza a volver una obligación en lugar de un gusto.En una relación sana: Sabrá darte tu espacio, habrá tiempo para extrañarse y habrá muchas cosas de que hablar cuando se vean.
  3. Estar omnipresente en sus redes sociales
    No importa lo que publiques, siempre tiene algo que comentar, siempre le da Me gusta, y cuidado si publicas algo que suene a indirecta o alguna persona del sexo opuesto te hace algún comentario que según tu pareja no tenía que haber hecho. Además, todo el tiempo te publica cosas, quiere que se tomen juntos mil fotos y, si no le haces un cumplido en sus fotos o estados, cree que es porque no te importa o no le quieres.En una relación sana: No se toman las redes sociales tan en serio, quizás de vez en cuando comparte una foto o un estado,pero no es algo que defina sus vidas ni su relación.
  4. Celos enfermizos y posesividad
    No, no es normal hablar cada diez minutos ni cada hora sólo con el pretexto de saber dónde o con quién estás, qué haces o si en verdad estás haciendo lo que dijiste que harías. No es normal que quiera saber quienes son todas las personas en tus redes o los contactos en tu teléfono, ni que pida que le dejes de hablar o de frecuentar a quién sea bajo ningún pretexto.En una relación sana: Ambos entienden que son parte de la vida del otro, no su todo; que cada quien tiene derecho de tener el círculo de amigos que desee, así como privacidad.
  5. Aparecen los chantajes
    Si tratas de explicarle por qué necesitas tiempo a solas con tus amigos, por qué no puedes llevarla a la reunión familiar o convencerle de que es verdad que vas a salir tarde del trabajo y no podrán verse, comienza a echarte en cara todo lo que hace por ti, el poco amor con que le correspondes y lo mal que le hace sentir tu desinterés.En una relación sana: Jamás existirán esa clase de discusiones, pues ninguno de los dos está para reclamar de vuelta lo que da.

Redacción


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