Ocio

Como para echarle una manita a ese pozole…


Si hay una amante del pozole es esta guerrerense que cada jueves sufre por no tener cerca una cazuela de pozole verde con su harto chicharrón, y ese amor por el maíz con caldo me llevó a buscar de dónde viene este platillo de la gastronomía típica mexicana.

Tomando los relatos de Fray Bernandino de Sahagún en “Historia general de las cosas de la Nueva España”, el pozolito es descrito con bastante rechazo y repugnancia porque algunos mexicas lo comían con carne de cautivos sacrificados en algunas festividades, como la dedicada a Nuestro Señor el Desollado, Xipe Totec. No era un platillo para todos ni para cualquier ocasión, estaba cargado con gran significado espiritual, sólo pocas personas de la alta sociedad azteca podían comerlo.

Pero no te asustes, en su cosmovisión no era tan terrorífico como lo vemos ahora, para ellos la antropofagia ritual era común en un selecto grupo deTenochtitlán, en el que estaban los nobles, gobernantes, guerreros y teteuctin (señores).

La carne siempre era hervida, nunca asada y era repartida así: para el Huey Tlahtoani era el muslo derecho, el izquierdo y los brazos se servían en casa del guerrero que había capturado al sacrificado, pero no podía comerlo porque en su ideología el capturado pasaba a ser el hijo y el capturador el padre; pero eso sí, su familia se deleitaba con un buen manjar porque según ellos los muslos eran las piezas con mejor sabor.

Foto por: Blogspot

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Como a los españoles les parecía horripilante tener una manita humana en su plato, empezaron a importar cerdos, los cuales fueron bien recibidos por su similitud con la carne humana, tanto en sabor, textura y cantidad de grasa.

El nombre de Pozolli viene del fabuloso náhuatl y significa espumoso o hervido, debido a la espuma que producen los granos de maíz al ser hervidos y la forma de flor con la que revientan.

Para el pozole se usa desde tiempos muy lejanos el maíz cacahuacintle, por su gran tamaño, y en muchas regiones se sigue usando.

Foto por: Blogspot

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Aunque ha sufrido cambios dependiendo de la región en la que se prepare, cada uno es una delicia. Por ejemplo, en la zona centro y un poco de norte del país se acostumbra el pozole rojo, mientras que en Guerrero se acostumbra el verde, el blanco lo encontramos más extendido.

Foto por: Blogspot

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Los complementos también varían, se le agrega salsa roja o chile pikín molido, siempre su orégano, aguacate, limón y su cebollita picada; en la Ciudad de México le ponen verdura y en Guerrero chicharrón. En todos lados lo acompañamos con unos buenos taquitos dorados o unas tostaditas y, por qué no, una botana de lengua y pata.

Foto por: Unión Jalisco

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Puede que su origen sea curioso pero eso lo hace un platillo aún más único, el cual ha prevalecido a la colonización y a las transformaciones culturales de los últimos siglos.

Fuente: Más de MX / México Destinos


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